jueves, 16 de mayo de 2013

2 Claves para potenciar la autoestima y el logro en los hijos

votar
¿Es la autoestima la que genera éxito o son los éxitos los que generan autoestima?

Esta es una gran pregunta, se está convirtiendo en un clásico tanto como aquella sobre qué fue antes el huevo o la gallina.

Un buen concepto de ti mismo provoca que estés más receptivo para aprovechar las oportunidades de la vida, para generar alternativas y embarcarte en proyectos. Dando finalmente con la consecución de logros y objetivos, porque cuando se toman acciones la consecuencias son conseguir aquello que persigues.

Además, lograr tus propósitos genera un estado de bienestar y sube el nivel de tu estima personal. Realmente es esa sensación de haber llegado, de conseguir por la que nos sentimos llenos de fuerza y energía para emprender nuevos proyectos. Y aquí es dónde el círculo se cierra, pues a la vez que sube uno aumenta el otro de forma exponencial, más cuando hay un reconocimiento de esos logros.

El dilema está en dos claves:

- Generar autoestima en su justa medida.

Cuando hablo de motivación, de generar autoestima yo suelo utilizar muchas veces una frase de Emilio Duró que dice: "Hay algo peor que un tonto y es un tonto motivado". Es muy positivo aplaudir a nuestros hijos al conseguir algo concreto; mientras que aplaudirles siempre sin especificar y sin generar criterio puede ser además de poco efectivo menos alentador de lo que parece.

Al hilo de esta frase, para motivar además es necesario dar habilidades y conocimientos. Hace unos días impartiendo un curso de empoderamiento para terapeutas precisamente comentaba esto: si te motivas y sales a vender tus productos está muy bien, aunque antes procura aprender técnicas de venta y modelar a aquellos que sí están vendiendo para que el resultado sea efectivo.

- Proponer metas retadoras.

Las metas, los propósitos que tenemos nos motivarán a movernos si son un reto. Esto quiere decir, lo suficientemente difíciles para que realmente pensemos aquello de "¡será estupendo conseguirlo!" y al tiempo que sea alcanzable. La finalidad es conseguirlo y que al hacerlo sintamos que hemos roto una barrera, que hemos dado un salto cuántico en nuestra vida. Eso nos hace sentirnos más fuertes y poderosos, nos predispone a conseguir nuevos retos. Nuestra autoestima, por tanto, sube.


Resumiendo, nuestra labor será poner metas a los hijos, reconocerles los logros alcanzados y motivarles a lograrlas dándoles las herramientas para hacerlo.

Te comparto los mejores minutos de una de las conferencias de Emilio Duró donde da algunas pinceladas sobre esto.

_____________________________________________________________________
Susana García Gutiérrez - Coach Profesional
1ª Coach de Familias Monoparentales
http://www.coachingatualcance.com/

miércoles, 8 de mayo de 2013

La responsabilidad como puente entre el autoritarismo y la permisividad

votar

Durante este mes imparto a través de AECOFAM el módulo “Autoridad, decisiones, criterio: padres y educadores coach“  del “Experto Coaching de Familia”. Estamos trabajando sobre estos temas, aportando perspectiva para gestionar la autoridad y convertirse en un referente para los hijos.
He escrito el siguiente artículo para que puedas tener una pincelada sobre qué estoy diciendo.



La habilidad para responder ante las situaciones de la vida o responsabilidad tiene que ver con poder responder a estas tres preguntas:
¿Qué estás haciendo?
¿Para qué lo estás haciendo?
¿Qué consecuencia crees que va a tener lo que haces?
En ocasiones, como padres, nos puede costar mantener una actitud con nuestros hijos. Ni todos los días son iguales, ni siempre tenemos la misma energía. A veces estamos demasiado cansados o decaídos para mantener esa actitud necesaria para conseguir un cambio en ellos.
Tú probablemente quieres conseguir que tus hijos sean responsables de sus actos, sean independientes y autónomos, tengan un buen concepto de sí mismos, sepan gestionar su propia vida y sean capaces de crearse un criterio personal.
Al tiempo seguramente también quieres que sean felices y disfruten de la vida, quizá que sean personas que aporten valor a la sociedad. Incluso querrás evitar que sufran.
Ahora bien, ¿cómo unimos ambas cosas? Es un esfuerzo grande el que tenemos los padres para encontrar el punto medio, el equilibrio entre hacerle autónomo, comprometiéndose con algunas tareas y además se sienta feliz y con una vida plena. Es fácil caer en el autoritarismo o en la permisividad.
¿Entonces cómo se hace para que lo haga desde el querer y no desde el deber? Entendiendo sus razones y entendiendo las nuestras, nuestras necesidades mutuas. Reconociendo esas consecuencias, aprendiendo a valorarlas antes, a entender el alcance de las mismas.
Por esta razón, para mi en esas preguntas falta algo. Si tu hijo entiende las consecuencias de sus actos es sólo el principio del camino, sería interesante que conozca la cascada de consecuencias, ¿cuáles consecuencias? ¿para quién? Es decir, ¿sabremos enseñarles a ver las consecuencias de tal forma que le lleven a querer hacer lo que nosotros queremos que haga? Es decir, aprendan y quieran hacer algo por ellos mismos, aunque la idea haya partido de nosotros.
Yo, como muchos padres y educadores, es lo que persigo día a día, educar para que sea un individuo responsable, comprometido y sepa distinguir esas repercusiones como persona individual y como parte de la sociedad.
La responsabilidad, por tanto, necesita de la auto-conciencia. Porque la responsabilidad, que es la habilidad para responder, precisamente estará avalada por qué habilidades tenemos. Dar responsabilidad es también dar las habilidades para poder ejercerla.
El camino es encontrar la forma de mandar con autoridad que no con autoritarismo, ese encontrar que ellos quieran. Y también aprender a darse permiso razonado en lugar de permisividad sin control.
_____________________________________________________________________

Susana García Gutiérrez - Coach Profesional
1ª Coach de Familias Monoparentales
http://www.coachingatualcance.com/

jueves, 25 de abril de 2013

¡Necesito hablar con un adulto ya!

votar
Después de casi 15 años criando a un hijo como familia monoparental, después de las muchas madres y algunos padres que he podido conocer en situaciones parecidas soy consciente de la necesidad que tenemos en nuestro tipo de familia de ese apoyo al final del día, alguien que se preocupe por nosotros, aunque sea por un momento.

Hace años, cuando aún mi hijo era bastante pequeño recuerdo que me preguntaron cómo me organizaba mi día a día, estaban realizando una encuesta aquí en mi ciudad. Su interés fue más en el aspecto económico, ya que desde el momento que les dije que pagaba una persona para estar con mi hijo parecía que yo tuviese todo resuelto. Desde entonces siempre he pensado qué poco se veían otro tipo de necesidades, esas que se despiertan cuando nuestros niños duermen.

Esa palabra amiga, ese aliento, esa conversación adulta, esa persona a quién preguntarle ¿lo estaré haciendo bien?, por mucho que sepas que es una pregunta retórica y que la respuesta está más en tu propia persona, ese hombro en el que recostarse. ¿Cuántas veces has echado en falta un abrazo?

Es indudable que nuestras emociones necesitan cuidados tanto como nuestra economía. Si ya es dura la labor de salir adelante económicamente solos con nuestros hijos, se suma esa necesidad de apoyo y cariño diario para retomar fuerzas. En el mejor de los casos puedes contar con familia y amigos. Tener una red es la clave principal, si esta está formada por personas con similares condiciones además te sentirás mucho más comprendida y podréis generar estrategias de ayuda mutua. Yo así lo hice y lo he hecho durante años.

Aunque nada de esto sustituye al cálido abrazo de una persona. Tus padres, tus amigos, tu red tienen también sus propias vidas y en muchas ocasiones resulta casi inevitable que estén poco disponibles. Poder tener esta red es un verdadero regalo, poder tenerlo todos los días sería un milagro.

La forma de resolver esto puede ser tan variada como las personas. No hay fórmulas fijas por mucho que unas sean más habituales que otras. La búsqueda de pareja es, entre ellas, la más utilizada, probablemente porque une esto con esa otra necesidad, la de ser amados. Aunque perfectamente podrían unirse varias madres y vivir juntas con sus hijos. Evidentemente el objetivo final es distinto, ahora bien en ambos casos el apoyo diario estaría mucho más asegurado.

Somos personas, seres humanos con necesidades propias, más allá de nuestro rol de padres. La relación con nuestros iguales es inherente al ser humano. Tu hijo necesita niños para desarrollarse, tú necesitas adultos.

Busca esa red y si no la encuentras, ¡creala!

_____________________________________________________________________
Susana García Gutiérrez - Coach Profesional
1ª Coach de Familias Monoparentales
http://www.coachingatualcance.com/

jueves, 21 de marzo de 2013

Enseña a tus hijos inteligencia emprendedora

votar
Hace un tiempo me preguntaron qué hacía yo fundando una comunidad de emprendedores (enREDados fun&business), organizando eventos de networking cuando mi área de trabajo es el coaching de familia.

En un principio entendí que desde fuera podía parecer dos proyectos sin mucho en común, aunque la realidad es otra. Te voy a contar un poquito. Cuando creamos este grupo empezaba yo a crear mi propio proyecto personal, con muchas ganas y mucha pasión, aunque con pocos conocimientos de cómo dar realmente un servicio y hacerlo llegar a las personas, a vosotros.

Al igual que me sucedía a mi, algunos conmigo comenzamos a movernos, a ser emprendedores. Aprendimos mucho, incluso a organizar estos eventos que poco a poco han ido llenándose de más participantes. Personas que en este momento, igual que nosotros antes, empiezan con su negocio o quieren desarrollar uno nuevo.

Esto explica para qué lo hago yo, aunque todavía falta explicar la unión que tiene con mi área de trabajo. Bien, como yo pienso y siento, tiene que ver con que el Coaching de Familia y Educativo es el caldo de cultivo para el cambio social. Desde mi perspectiva tanto padres, como hijos como escuela forman la comunidad educativa. Y aquí los cambios serán cruciales para el desarrollo de nuevas formas de enfocar el aprendizaje en nuestros hijos-alumnos. Siempre, por supuesto, reconociendo lo recibido y aportando nuevas ideas. Uno de esos cambios es proporcionar a los chicos una cultura más emprendedora.

Un emprendedor necesita entusiasmo por lo que hace, motivación, creatividad, salir de la zona de comodidad muchas veces, perseverancia, dejar la falacia de la seguridad y apostar por algo diferente. ¿Son o no son éstas algunas de las características que muchos deseamos que estén presentes en el modelo educativo? 

Si piensas igual que yo, esto que te cuento y que muchos llaman inteligencia emprendedora, es una habilidad que podemos empezar ya a desarrollar. Enseña a tus hijos y, si es necesario, aprende tú primero.

Ahora ya sabes qué une mis proyectos, cuánto enriquece uno aquello que trabajo en el otro. Y para muestra una imagen de cuánto lo disfrutamos.


_____________________________________________________________________
Susana García Gutiérrez - Coach Profesional
1ª Coach de Familias Monoparentales
http://www.coachingatualcance.com/

jueves, 14 de marzo de 2013

2 razones por las que tu hijo no obedece

votar
Estos días vuelvo a impartir el taller Limites y Autoridad y, como es habitual, aparece sobre la mesa este asunto: los chicos que no cumplen los límites que les ponemos.

Bien, hace tiempo descubrí que los asuntos de nuestros hijos tienen que ver con nuestros propios asuntos. En estos casos las mejores preguntas que puedes hacerte son:

¿Estoy siendo congruente y coherente? Es decir, ¿estoy realmente diciendo lo que pienso y haciendo lo que digo? ¿Cumplo los compromisos que hago conmigo mismo?

Si respondes "no" a alguna de estas preguntas, aunque sean en algunas ocasiones, entonces te diré que realmente resulta difícil conseguir que tus propios hijos se comprometan con tus límites y normas. 

Ellos son extremadamente quisquillosos en esto, basta pillarte en un desliz y ya te costará hacerte con la autoridad suficiente.


Por tanto, 2 razones importantes que evitan conseguir una respuesta de aceptación de normas por parte de tus hijos son:

1. Falta de congruencia.

Dices algo que realmente no sientes así, ya sea por enfado, frustración o cualquier otro componente emocional. Algo como por ejemplo: "Ya verás, como no recojas tu cuarto no saldrás en un mes". 

¿Es real? ¿Ha sido una elección meditada y que quieres cumplir de verdad? ¿Ha habido algún tipo de consenso? ¿Sabe él con anterioridad las consecuencias? ¿O todo ello es fruto de un momento de furia? 

Parece una frase inocente, ¡error! Cuando no la cumples, ya son conscientes que eres incongruente, que hay falta de coherencia. Y para colmo, seguro que encuentran más veces en las que consigan sacarte de tus casillas. Y si te das cuenta y vas a cumplirla, quizá luego te sientas mal porque te parece que la reacción fue exagerada. Vuelves al punto inicial si te retractas. 

Entonces, la mejor opción, establecer antes las consecuencias, que éstas sean meditadas, consensuadas entre todos y medidas en función de la circunstancias. Así cada uno tomará la responsabilidad de las consecuencias derivadas. Después, seguir ese razonamiento hasta el final. ¡Si lo dices, lo haces.!

2. Falta de compromiso con uno mismo.

Muy ligada a lo anterior. Cuando piensas una cosa, dices otra y no lo haces, en realidad hay una falta de compromiso con respecto a lo dicho. Aunque hay un paso más allá, cuando dices que vas a tomar una acción y finalmente no lo haces.

Por ejemplo: "A partir de mañana prometo apagar el teléfono móvil a las 9 de la noche". Si finalmente no lo haces, ¿qué sucede? Toma conciencia de ello, ¿cuántas cosas has dicho que harías para ti y luego no las cumpliste? ¿Cuántas veces has roto un compromiso contigo mismo? 

Es difícil conseguir que otros se comprometan si tú no lo haces. Y esto los hijos nos lo recuerdan a cada paso, por eso es a veces tan complicado conseguir que cambien una actitud. Son tremendamente críticos con nosotros, están al acecho, no te pasarán ni media palabra.


Estas son las áreas que necesitas revisar en tu vida. El nivel de compromiso y congruencia que tengas contigo dará como resultado el nivel de compromiso de tus hijos. Si quieres que cambie, empieza por confirmar que tú has cambiado.

_____________________________________________________________________
Susana García Gutiérrez - Coach Profesional
1ª Coach de Familias Monoparentales
http://www.coachingatualcance.com/