lunes 8 de febrero de 2010

Avanzar utilizando el 90/10, el 80/20 y el 93/7 (I)

¿Quién maneja los hilos de tu vida? La respuesta a esta pregunta es TU.

Y si eres tú quien los maneja, ¿qué te impide conseguir aquello que quieres?, también tú.

La reflexión, únicamente tú y tu actitud son las herramientas que necesitas para avanzar y para cambiar aquello que te frena.





Para ello te aportaré una información que te puede dar algo de luz en el camino.

Existen 3 principios importantes a tener en cuenta acerca cómo puedes hacer las cosas, permitiéndote elegir en cada momento. Los primeros puedes encontrarlos documentados por Stephen Covey (Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva) y el tercero está basado en los escritos de Virginia Satir y tomado por la PNL (Programación Neuro Lingüística).


1. El principio del 80/20 tiene que ver con la proactividad y la productividad. Se ha comprobado que el 80% de los resultados que obtenemos en realidad viene del 20% de las actividades que realizamos, el resto de nuestro trabajo es tiempo que se nos va (Principio de Pareto).

2. El principio del 90/10 se relaciona con los acontecimientos que nos llegan y el libre albedrío. Los imponderables de la vida representan un 10% de los sucesos mientras que el 90% restante está asociado a la forma en la cual gestionamos esos sucesos.

3. En la comunicación se da el 93/7, sólo el 7% de nuestra comunicación es verbal o digital, el resto es no verbal. Expresamos mucho más con nuestro contexto físico que con nuestras palabras. "Las palabras pueden mentir, el cuerpo no".


En un proceso de coaching nos centramos en construir un plan de acción con nuestros cliente, estudiándo los posibles frenos para contrarestarlos, enfocándole así en la proactividad. Por otra parte se trabaja la toma de conciencia desde el "yo" para centrarle en tomar acciones y ser el coachee quien maneje su vida y no al revés. En todo este proceso se necesita un alto y efectivo nivel de escucha que va más allá de lo verbal y que permite al coach tener una visión más amplia del cliente.

Ahora ya sabes, aprende a utilizar estas herramientas y ¡muevete!

jueves 4 de febrero de 2010

3 Claves para una comunicación fluida

Cada día me encuentro con ejemplos de cómo la información que pasa de una persona a otra se desfigura y transforma. Es algo natural hablar y escuchar dentro de la visión propia del mundo, ahora bien a la hora de relacionarse con otros también es necesario hablar y escuchar tomando conciencia del mapa del interlocutor, así como sus emociones. Muchos de los conflictos generados tras un proceso de comunicación vienen dados por aquello que uno dice desde su mapa mental, el otro lo recoge con su propio mapa y distinto del anterior, inundada de deducciones que cada uno hace acerca de lo dicho y lo no dicho, incluso en casos con un prejuicio de antemano que anula cualquier posibilidad de acuerdo. Así la batalla está servida.

Comunicarse es algo más que emitir una información, es asegurarnos que quien la recibe entiende de forma exacta el pensamiento que se quiere expresar incluyendo palabras, imágenes e incluso emociones. Es salir de las interpretaciones personales y corroborar nuestros pensamientos con los hechos.

Esta es una tarea propia de los coaches, las cuestiones que el cliente expone no pueden quedar sujetas a interpretación del coach, éste las devolverá al cliente para obtener una confirmación de la misma. Como bien dice la PNL (Programación Neuro Lingüística) se trata de evitar la presuposición.

En base a estas premisas, dispones de 3 claves para mantener una comunicación fluida que genere entendimiento mutuo.

1. Revisa desde dónde te estás comunicando. Puedes hacerlo desde el corazón y con la mente abierta (empatía y armonía) o bien puedes hacerlo desde el ego encerrado en llevar razón y lleno de prejuicios.
2. Hablando asegúrate de decir exactamente y con detalles aquello que quieres expresar, evitando frases genéricas que puedan generar ambigüedad y dar paso a diversas interpretaciones.
3. Escuchando corrobora y confirma que tu interpretación es acorde con la información que tu interlocutor quería expresar. Hazlo tantas veces como sea necesario hasta asegurarte que ambos os estais entendiendo.

¿Parece simple verdad? Bien, puedes hacer la prueba y detectar cada vez que interpretas algo que otro te está diciendo, y para que puedas observar cuantas veces nos pasa esto aquí te dejo un ejemplo en forma de presentación. Está hecho en tono de broma. Extrae tú el aprendizaje.


martes 2 de febrero de 2010

Trabajar con los sueños.

Los coaches trabajamos con los sueños de las personas, ¡puede haber algo más motivador! Dejar atrás el 'no' para concentrarse en construir el camino del 'si puedo, si quiero'.

Hoy me gustaría que en vez de escribir yo, seais vosotros quienes relateis vuestros sueños, ¿cómo habeis hecho para cumplirlos?, ¿cuáles son aquellos que todavía se os resisten?, ¿qué nuevos retos estais dispuestos a encarar ahora?


Tú eres el protagonista, ¡dejamé leer tus pensamientos!


jueves 28 de enero de 2010

¿Miedo al compromiso?

Antes de evaluar qué sientes con respecto al compromiso, es importante detectar tu propia definición de compromiso. Después sigue con qué y/o quién te comprometes. Esta será la secuencia de preguntas adecuada:

¿Qué es para ti el compromiso?

¿Con qué acciones te comprometes?

¿Con quién realizas ese compromiso?

¿Qué emociones te genera comprometerte con algo?

Y la pregunta estrella.

¿Para qué te comprometes con esa acción?



Comprometerse es decidir hacer algo, decirlo y además hacerlo. El hecho de hacer lleva implícita una acción, por tanto un compromiso lleva una acción aparejada. Cada día las personas se comprometen con diversas cosas, aunque en muchas de las ocasiones no son conscientes de ello.



Algunas de esas personas rechazan el compromiso desde lo verbal, pues esta palabra puede reavivar en ellos sensaciones de angustia y frustración recordando aquellas acciones que no realizaron. Para ellas, es interesante salirse de la palabra y centrarse en hechos, sobre todo en las acciones que si llevaron a cabo. Determinar la diferente motivación entre las acciones completadas y aquellas que generan ansiedad dará información sobre lo importante para dicha persona, "eso" que la hace moverse. El para qué detrás de cada una será el referente para poder decidir la próxima vez con qué quieres comprometerte y con qué no.

Por lo tanto, cuando el compromiso es algo ambiguo, indefinido e inconcreto puede generar ese miedo, ahora bien, difiere cuando la acción comprometida es sobre algo que quieres tú, definido y concreto, elegido por tí, necesitas únicamente el espacio y tiempo apropiado para determinar cuándo quieres hacerlo, conciso y flexible al mismo tiempo. Ahí, la palabra pierde fuerza sobre la acción, y la acción es algo que sólo tú eliges realizar. Y como eres tú quien elige, entonces tú eres la primera persona con quien te comprometes.

A partir de ahora te reto a compartir aquí todos los compromisos que si cumples diariamente por elección propia y descubrir qué hay tras ellas.

¿Lo aceptas?

martes 26 de enero de 2010

Coaching sistémico en familias monoparentales.




Una familia monoparental se define así, como ya comenté en artículos anteriores, cuando conviven los hijos únicamente con un progenitor, independientemente de cómo haya sido generada esa situación. Ahora bien, se puede pertenecer a este colectivo y al mismo tiempo ser conscientes de cómo han sido engendrados esos hij@s. No se trata de hacer una evaluación social, de actitudes ni aptitudes, más bien se trata del reconocimiento de algo más simple, la necesidad de la unión de un óvulo y un espermatozoide para la existencia de éstos.

¿Qué tiene que ver esto con el coaching y con lo sistémico? En realidad, tiene más que ver con lo segundo. Se habla de lo sistémico cuando se refiere a la relación inherente de los elementos dentro de un sistema (origen en la Teoría de Sistemas), existiendo diversos e interdisciplinares en nuestra vida, como el sistema familiar, el sistema de nuestra empresa o también nuestro propio cuerpo, pues este es un sistema mayor formado por otros (sistema respiratorio, circulatorio, etc.).

Los sistemas tienen algo en común, cualquier cosa que afecte (cambio o movimiento) a un elemento del sistema afectará al resto de los elementos y, por tanto, a todo el sistema. Y el punto de vista sistémico se basa en esta apreciación, a partir de ello se han generado unos principios, entre los cuales el más importante es el de pertenencia, especialmente en la familia.

Desde ese punto de vista, que comparto, cada familia es un sistema y cada miembro de esa familia por el simple hecho de existir y haber nacido en ese sistema pertenece a él. A veces, este reconocimiento y aceptación resulta complejo si se lo mira desde un punto de vista de lo socialmente correcto, especialmente en algunos casos de familias monoparentales, aunque el funcionamiento interno de este sistema es exactamente el mismo que para el resto de familias.

Reconocer la existencia de esa fecundación, de esa aportación por parte de dos seres, partiendo de las más puras leyes naturales, que generaron un ser lleno de luz como son nuestros hij@s es el primer paso para que ellos, los niñ@s, se sientan aceptados en su totalidad, pues es importante recordar que sus genes son 50% de cada uno de los padres, estén presentes o ausentes, sea cual sea la razón.

El coaching con esta visión sistémica trabaja precisamente en reconocer, en traer a la luz a los distintos miembros del sistema y encontrar dónde se encuentran situados para entender el mundo en el que se mueve el cliente o coachee. De esta forma en una familia monoparental, independientemente de la vivencia externa (ruptura, separación, viudedad), se puede observar cómo el cliente percibe la interacción de las personas que componen su sistema, permitiéndole tomar conciencia de ello. Como en cualquier otro proceso de coaching, a más conciencia de la situación, más fácil enfocarse hacia donde se quiere ir.

Esta visión sistémica utilizada en el coaching está basada en los estudios de Bert Hellinger y las Constelaciones Familiares. Como ejemplo puedo deciros que en los últimos años yo he tenido la oportunidad de tener en cuenta estos aspectos en mi vida y los resultados me han sorprendido gratamente en diversas ocasiones. ¿Es todo color de rosa? Pues no, se dan momentos de encontrar en mi camino “cosas” políticamente incorrectas o que yo vivo como tales. Eso si, me permito esos deslices reconociendo también cuánto ha mejorado mi sistema desde que están presentes en mi corazón todos aquellos que pertenecen al mismo.

lunes 18 de enero de 2010

Ver, oir y sentir en la comunicación.

Todos nos comunicamos, independientemente si lo hacemos de forma verbal o no verbal, pues nuestros actos, como decía en el post anterior dicen más que nuestras palabras.

En este post quiero escribiros sobre cómo la escucha, la forma de comunicarse de una persona es diferente según su percepción del mundo. Esta percepción puede estar más enfocada hacia las imágenes (personas visuales), hacia los sonidos (personas auditivas) o hacia las sensaciones (personas kinestésicas). Aunque existe otros dos tipos (gustativos y olfativos) los tres primeros son los más usuales y mayoritarios.

Esta forma de percepción es tan importante como para determinar si una persona identifica de mejor manera lo que está escuchando y también para conseguir mayor atención.

El otro día oía esta historia. "Chico se fija en chica. Chico es guapo y atractivo, aunque chico habla poco, apenas intercambia un par de frases con la chica. Los amigos del chico interrelacionan más, uno de ellos especialmente, otro tiene una característica voz parecida a la de un niño más pequeño. Se le pregunta a él, y comenta que es el más guapo del grupo y las chicas se fijan en él. Después de unos días, preguntan a la chica y ésta recuerda a los amigos y no a él, en la conversación ella destaca palabras como: oír, se escuchaba, charlaba, voz, sonido, tono. Ella comenta como recuerda las personas que hablaron con ella o que tenían alguna voz característica, mientras no recuerda a chico. Fin de la historia, chico se queda sin chica".

¿Qué sucedió? En el lenguaje de la chica existe una continua referencia a palabras asociadas con lo auditivo, ella se fijaba especialmente en cualquier tema que tuviese que ver con ello. El chico por su parte, destacó de sí mismo las características más visuales, en fin, ambos priorizaban un canal de comunicación distinto. El entendimiento fue vago o casi nulo, pues el objetivo (la chica) no fue alcanzado.

¿Qué podía hacer distinto? Identificar el sistema de comunicación del interlocutor (en este caso aquel que estimula más a la chica), adaptarse al mismo para captar la atención de la otra persona y después ... después serán necesarias otras habilidades, eso sí se habrá superado el primer paso, conseguir que, al menos, le recuerde!

Igual que sucedía en este caso, en multitud de conversaciones se puede mejorar la forma de comunicar y entender conociendo cuál es el sistema de representación utilizado por las personas e identificando el propio. Mejor aún, tomarse la tarea de desarrollar aquel que lo esté menos, para manejarse adecuadamente con todos ellos.

Esta no es la única forma de identificar si alguien es más visual, auditivo o kinestésico, hay diferentes características de lenguaje no verbal asociadas a cada uno de éstos. Por ejemplo un visual tendrá una respiración alta y más superficial, mientras que la de un auditivo es más regular y tranquila. En el caso de un kinestésico tenderá a tocarse y a tocar a los demás.

En realidad, se utilizan todos las formas de representación, unos predominan sobre otros. Un buen ejercicio será desarrollar todos ellos para estar en equilibrio y permitir una mejor comunicación con las demás personas en todos los niveles.

¿Y todo esto para qué? Una buena comunicación permite una mejor interacción, motivación, atención y eso acerca al objetivo propuesto, ya sea "conseguir a la chica", diseñar un proyecto con un equipo de trabajo o entenderse con un hijo. Ellos, los hij@s, se mueven en una década caracterizada por las imágenes, algunas asociadas con las nuevas tecnología. Esto supone, en muchas ocasiones, la necesidad de acercarse a este tipo de lenguaje tecnológico por parte de los padres para poder llegar a ellos de forma más fácil y conseguir reclamar su atención.

Para terminar, una pequeña pregunta que te dará alguna pista sobre a que sistema atiendes más.

Cuando te cuentan un suceso ...
1. crees cuando lo ves
2. crees que es la realidad cuando lo sientes
3. crees dependiendo del tono de voz en el que te lo cuentan

jueves 14 de enero de 2010

Coaching en las relaciones padres e hijos.

Este artículo que voy a compartir lo escribí hace un tiempo en otro blog de autoayuda que ha sido cerrado y ahora quiero retormarlo aquí, pues sigo pensando es fundamental reconocer como nuestros comportamientos dicen más que nuestras palabras.

"El coaching en su definición más básica significa un apoyo durante el camino que recorre una persona desde su presente hacia la situación en la que quiere estar, esto es, la persona identifica con el acompañamiento de un coach cómo está y se siente en este momento de su vida, qué tiene, qué quiere “realmente” alcanzar y qué ha hecho hasta ese momento para conseguirlo, a qué o a quiénes va a repercutir sus decisiones y otros muchos datos, de ahí se arranca el proceso que llevará a explorar nuevas formas de hacer las cosas, las que no se probaron, dieron miedo o parecieron imposibles en su momento, se revisarán qué está frenando para acceder a ese sueño, objetivo o deseo y con ello se buscarán nuevas vías no exploradas, nuevas “formas de hacer las cosas” y así se irán estableciendo etapas y acciones para conseguirlo, para finalmente llegar a la situación que el cliente quiere.

En el caso concreto de la relación padres-hijos pueden existir varios objetivos, aunque por experiencia, uno de los más habituales es mejorar la forma de comunicarse con ellos, para ello es importante definir algunas premisas, como por ejemplo:

¿Qué significa para esa madre/padre mejorar la comunicación?
¿Hasta dónde quiere mejorarla? ¿Cómo sabrá, sentirá que se está comunicando mejor?
¿Qué hay detrás de comunicarse mejor? ¿Qué quiere saber de su hijo-a?

Es importante tener en cuenta que cada uno responderá estas preguntas de forma diferente, de ahí que no exista una respuesta “buena”, será necesario que cada uno encuentre lo más satisfactorio para su situación concreta, dentro de su entorno y su realidad. Es encontrar el camino que a cada cual le lleve a sentirse feliz y en paz consigo mismo y sus hijos.

Por tanto, aunque existan experimentados parámetros genéricos que los padres podemos seguir a la hora de relacionarnos con nuestros hijos, estos no son siempre suficientes y un proceso de coaching permite exactamente eso, añadir a lo genérico algo específico para cada ser humano en su propio sistema o núcleo familiar.

Por el momento, puedes utilizar esas preguntas para identificar qué quieres y dónde estás, busca en tu saber interno qué tipo de relación quieres tener con tus hijos, este simple ejercicio puede darte alguna información extra que hasta hoy no percibiste, teniendo en cuenta que el proceso es tuyo, tanto si eres madre/padre o eres hijo-a. Recuerda el efecto de las ondas cuando tiras una piedra en un estanque, puedes decidir dónde y con qué fuerza lanzar la piedra, después las ondas se expanden y aquella pequeña rama que ni viste se mueve por el efecto, así son tus cambios, tú puedes decidirlos, el otro, es esa persona que tanto quieres, se verá influenciada en más o menos medida.

Como añadido, aquí os dejo un video sobre el reflejo que los hijos hacen de las actitudes de sus padres. La imágenes me parecen significativas por si solas, aunque puedo añadir: Si tú aprendes a cambiar, ellos aprender a cambiar.